
| Evangelismo por medio de la Relación |
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| escrito por James Jankowiak | |
| lunes, 18 de diciembre de 2006 | |
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Evangelizar es una función de todos los miembros de una iglesia, como vemos en las siguientes escrituras: Mateo 28:19-20, Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén. 1 Pedro 3:15 …sino santificad a Dios el Señor en vuestros corazones, y estad siempre preparados para presentar defensa con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros; Romanos 10:13-17 …porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo. ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! Mas no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. Ahora bien, la mayoría de nosotros no somos evangelistas y de hecho, nos cuesta compartir el evangelio con gente que no conocemos. Podemos aprender, a través de los cursos de evangelismo, diferentes técnicas de cómo alcanzar a los otros con las Buenas Nuevas. Es recomendable que todos los creyentes lo hagan. Por el otro lado, muchos cristianos se convivieron por que un amigo le habló de Cristo, o le llevó a una reunión o campaña evangelistica. O sea, la relación personal es una clave importante en el proceso de conversión. Lo bueno es que uno solo tiene que saber su propia historia que como Jesús le tocó y cambió su vida para evangelizar eficazmente. No es necesario tener mucho conocimiento de teología, de doctrinas, o de programas de evangelismo como “Las Cuatro Leyes Espirituales”, aunque estos conocimientos son útiles. La única cosa que se requiere para evangelizar es abordar a la persona y hablarle de la experiencia que uno tiene en la fe cristiana. Una buena y sencilla manera de hacerlo es sentarse y desarrollar una lista de parientes, amigos y compañeros no cristianos y orar individualmente por cada uno de ellos por una semana. Después de la semana, seccionar uno, orar por esta persona una semana más y después hacer una cita (tomar un café juntos, etc.) para hablarle con la mayor naturalidad de su fe. Solo hay siete cositas que son buenos a recordar: 1. Contacto Social. La mejor manera de abordar una persona para hablarle de la fe es por medio de contactos sociales. Si uno tiene pocos contactos, puede involucrarse en un club, o equipo deportivo, etc. 2. Establecer Intereses Comunes. Es más fácil hablar con una persona cuando se habla de lo que es de interés o agrado a los dos, como ser seguidores de un equipo deportivo, ser del mismo lugar, tener el mismo “hobby”, etc. 3. Provocar Interés Espiritual. Hay que buscar la forma natural de introducir algo de la fe, o de experiencias espirituales, en la conversación. Una pregunta sencilla como, “¿Usted cree que una persona debe comulgar por lo menos una vez al años, como dicen los católicos?” puede provocar una entrada. 4. Proceder con Calma. No es necesario hablar todo del evangelio hasta la oración de entrega en una primera oportunidad. Puede ser que para realmente compartir natural y adecuadamente con una persona no cristiana que el dialogo se desarrolle a través de meses. Recuerde que cada caso es un caso: Una persona puede aceptar a Cristo en la primera oportunidad y otra después de unos años. 5. No Condenar. Observaciones como, “Si usted no acepta a Crista se va al infierno”, pueden ser correctos, pero no sabios cuando uno está tratando de compartir Buenas Nuevas. Lo mejor es hablar seriamente de corregir a los vicios después de que la persona se convierte. Obviamente, si la persona admite de un vicio o pecado en su vida, puede decirle que Cristo puede ayudarle superar esa situación. 6. Enfocar. Trate de mantener la conversación dirigida a lo que uno quiere compartir. Es fácil desviarse del camino y pasar el tiempo hablando de cosas que no promuevan la fe. 7. Confrontar. Muchas veces si la persona tiene dificultades en la vida (usa drogas, es alcohólico, tiene problemas conyugales o con los hijos, perdió el trabajo por descuidos, etc.) ya hay una puerta abierta para confrontarle de su situación y ofrecerle la solución de una vida nueva en Jesús. Finalmente tenemos la certeza de Isaías 55:11: …así será mi palabra que sale de mi boca; no volverá a mí vacía, sino que hará lo que yo quiero, y será prosperada en aquello para que la envié. |