New! Verbo Brazil's Website, Click here
MAMÓN Print E-mail
Written by James Jankowiak   
Sunday, 14 September 2008

En estos tiempos de incertidumbre y recesión económica,  Dios está diciendo a Su pueblo que repare en el mal que viene y tome los pasos necesarios para prosperar a todo nivel a pesar de las circunstancias.

La voluntad de Dios es que Sus siervos sean fuentes de bendición, luz y ejemplos de la provisión divina que hay al ser hacedores de la Palabra. ¿Cuál es el buen testimonio de la gracia de nuestro Padre Celestial, cuando en tiempos de escasez los cristianos sufren igual a los que no le obedecen?

Por eso Jesús nos dice que nuestro Padre sabe lo que necesitamos hasta antes de que le pidamos. No sólo esto, es Su buen placer darnos lo que necesitamos para esta vida y la próxima.

Hay dos claves en esto: Primero, obedecer a Dios. Segundo, estar contento con lo que es necesario. Si no seguimos principios bíblicos en relación a nuestras vidas financieras, no vamos experimentar la providencia divina. Si queremos más de lo que necesitamos caeremos en el lazo de Satanás.

Satanás es muy hábil para engañarnos en cuanto a cuestiones económicas. El utiliza el miedo de no tener lo suficiente para manipular a toda la humanidad. Aún los que tienen suficientes bienes están engañados al pensar que con “sólo un poquito más” estarían más seguros y protegidos de la adversidad. Pero ya estamos avisados: Jesús muy claramente dice en Mateo 6:24, Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará al uno y menospreciará al otro: no podéis servir a Dios y a Mamón”. Es interesante que muchas Biblias hoy en día traducen la palabra, “Mamón” como “riquezas”, que es una buena selección en unos versículos, pero cuando es traducida así en este versículo, oculta el hecho que Jesús no está hablando aquí de dinero o bienes, sino de un poderoso espíritu maligno que controla los bienes de este mundo y es adorado por muchos pueblos como el dios del dinero. Como todo espíritu malo sus armas son mentiras, engaños, miedo e intimidación.

Él quiere que los seres humanos piensen que sin dinero no se puede hacer nada en este mundo. Aún los cristianos piensan que de alguna forma tienen que “ganar” dinero para estar bien. Dan la excusa que no pueden dedicar mucho tiempo a Dios porque no tienen dinero para hacerlo, no pueden dar diezmos u ofrendas o ayudar a los necesitados porque sus presupuestos no se los permiten. No pueden participar mucho en la iglesia porque tienen que trabajar. En fin, como los del mundo, piensan que están limitados por falta de dinero. Así caen en la trampa de Mamón.

Piensan en tener que trabajar para ganar dinero, no por el gozo de hacer la voluntad de Dios. Piensan que si no trabajan duro para conseguir dinero, no van a tener techo, comida, ropa y todo lo demás que necesitan. En  esencia, no creen lo que dijo Jesús en Mateo 6:31-33, “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”.

El dinero es básicamente un medio de cambio. No tiene poder y no es ni malo ni bueno. Lo que es malo es amarlo, desearlo, pensar que sin éste, es imposible sobrevivir. El Apóstol Pablo observa, “porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” (1ª.  Timoteo 6:10).

Quien tiene que tener algo como el dinero, es esclavo no exactamente de ese algo sino del espíritu malo que está detrás de ello. Por esto Jesús nos dice que no podemos servir a Dios y a Mamón. Cuando colocamos nuestra fe en Dios es importante entender que Él quiere que prosperemos, que no estemos afanados por dinero y por eso nos da una buena orientación de cómo ser sus mayordomos de bienes y riquezas, no esclavos de Mamón.

Primero tenemos que entender que el diablo y Mamón no son dueños de nada en este universo. En pocas palabras ellos roban a los seres humanos sin que sepan y después despiertan en ellos la idea sobre tener las cosas robadas a todo costo. Finalmente les re-venden lo que robaron para mantenerlos permanentemente en el yugo de servicio a sus intereses nefastos.

La verdad es esta: “De Jehová es la tierra y su plenitud; El mundo, y los que en él habitan (Salmo 24:1)”. No importan las condiciones económicas, no importan los explotadores y malvados de este mundo, no importa la idea que sólo los más fuertes y listos consiguen los bienes, el hecho es que Dios da a Sus siervos todo lo que necesitan para llevar a cabo Su voluntad para sus vidas. La parte que nos corresponde es hacer lo que Él dice y entender que no somos dueños sino administradores de lo que recibimos de Él.

En el mundo financiero, sabemos que Dios provee a los suyos. No tenemos que sentirnos presionados por conseguir dinero. En las parábolas que se mencionan en la Biblia acerca de talentos, es el Señor quien da la materia prima a sus siervos. El trabajo de ellos es hacerla crecer. La Biblia nos explica paso por paso cómo ser buenos mayordomos.

Algunas posturas para la actualidad son las siguientes:

1.         Pide a Dios donde y con quien debemos trabajar. Proverbios 3:6 dice, “Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas”.

2.         No entres en matrimonio o sociedades con no cristianos. “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?” (2ª. Corintios 6:14).

3.         Confiesa tu confianza en la provisión de Dios en forma práctica y próspera. “Honra a Jehová con tus bienes, Y con las primicias de todos tus frutos; Y serán llenos tus graneros con abundancia, Y tus lagares rebosarán de mosto”, es el consejo de Proverbios 3:9-10.

 

 

4.         Practica la generosidad no sólo porque es una puerta al crecimiento material sino porque es un atributo de Dios que debemos cultivar en nuestras vidas. “Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo” (Lucas 6:38)
.
5.         Aprende a ser contento con lo que tienes pero siempre busca las nuevas oportunidades que Dios te da para extender Su mayordomía. “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré” (Hebreos 13:5).

6.         No pidas préstamos. Proverbios 22:7 nos enseña, “…el que toma prestado es siervo del que presta”. Los deseos de la carne y los deseos de los ojos nos hacen esclavos, más cuando pedimos préstamos para conseguirlos.

Hay muchos principios y escrituras más que debemos incorporar en nuestra economía familiar y de negocios. El libro de Proverbios provee una buena base para principiantes, pero algo muy importante es el entender que el dinero y las riquezas son para que las pongamos al servicio del Reino de Dios, no para servir nuestros apetitos indebidos, ambiciones u orgullo. Cristo nos advierte: “Pues si en las riquezas injustas [o sea, en tu uso de dinero] no fuisteis fieles, ¿quién os confiará lo verdadero?”

            Si manejamos bien lo que Dios nos confía en este mundo y ganamos más para Su gloria, nos va a recibir en el cielo con estas palabras preciosas, “Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor”.

 
< Prev   Next >