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La Famila Carrera, Un Ejemplo de Servicio Imprimir E-Mail
escrito por Jorge y Perla Carrera   
jueves, 12 de abril de 2007

En abril de 1999 junto a mi esposa y mis dos hijos menores salimos como misioneros hacia San Pedro Sula, Honduras, con el privilegio de poder pastorear como anciano que preside a los hermanos que se congregaban para ese entonces.  La iglesia se reunía en un taller de carpintería, propiedad de unos hermanos, el cual se transformaba en un salón en donde adorábamos al Señor.  El trabajo fue fuerte, era como iniciar una nueva iglesia, implementar estrategias y proponernos salir de la carpintería para buscar un local propio y que tuviera las comodidades necesarias

Sin embargo, El Espíritu Santo añadía a la iglesia nuevas familias y logramos alquilar el tercer nivel de un edificio, pero como era para eventos, algunas veces este lugar cedía las instalaciones  a otras personas y nos tocaba sorpresivamente que suspender las reuniones.  Así que algunas veces debíamos irnos hacia mi casa bajo la sombra de un frondoso árbol y a veces nos tocó premio de las aves que vivían en el árbol.

Finalmente, Dios nos permitió pagar un terreno muy amplio, y al hacer nuestra  solicitud de licencia para  construir se nos negó,  ya que  un grupo de vecinos se opuso porque no querían una iglesia evangélica en ese lugar.  Pero Dios tenia algo mejor para la iglesia.  Como colindábamos con la industria de leche Sula ellos nos compraron el terreno y nos dieron por el terreno  1.5 millones de lempiras. Más de lo que originalmente costo.

Esto nos permitió encontrar un terreno mucho más grande del anterior, y un año más tarde construimos ¡nuestra propia iglesia! 

Nuestro tiempo en Honduras llego a su final después de casi 6 años.  Regresamos a Guatemala con el ánimo de seguir sirviendo a Cristo, y  tener la bendición de llegar a  servir a Verbo el Valle en donde fuimos recibidos con mucho amor.  Ahora después de un año, Dios nos esta moviendo a presidir la hermosa iglesia de Verbo zona 9.  En esta nueva etapa seguiremos haciendo lo que Dios nos ha mandado a hacer como familia, a pastorear su rebaño.  Se que la mano de  Dios se moverá positivamente en esta congregación, y estaremos siempre atentos a la voz del buen pastor.  Les pido que puedan orar para que continuemos con gozo esta carrera que  Dios nos ha encomendado.

 
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