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Principio de Mayordomia o Propiedad Imprimir E-Mail
escrito por Enrique Rodas   
domingo, 01 de enero de 2006

PRINCIPIO DE MAYORDOMÍA O PROPIEDAD

Por: Enrique Rodas

Introducción

Las Sagradas Escrituras contienen principios de aplicación universal para todos los seres humanos. Algunas personas, sin conocer exactamente que son verdades que tienen su origen en Dios como Creador y fuente de todo, los aplican y les funcionan. Uno de esos principios es el de Mayordomía Cristiana o Propiedad, que es parte de nuestra identidad como pueblo de Dios y como Ministerios Verbo.

Conceptos

El diccionario de la Real Academia Española define que Mayordomía, o el cargo de mayordomo o administrador, no es el de dueño. No es el de un propietario que tiene la libertad de hacer lo que le plazca con los recursos que ponen en sus manos. Las palabras que tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento de las Sagradas Escrituras se utilizan para Mayordomía tienen diferentes connotaciones:

• Tiene la idea de conducir, pilotear, de donde se deriva la palabra en castellano gobernar, tal es el caso de los guías y conductores de las iglesia locales (1 Cor. 12:28). Un piloto (Hech. 27:11; Apoc. 18:17).

• También se usa para hacer referencia a los que regentaban una casa o finca. Así es utilizada la palabra mayordomo en Lucas 12:42 y 16:1).

• En un sentido más amplio, describe el trabajo de un administrador en general. Tal es el caso en primer lugar de los predicadores del Evangelio y maestros de la Palabra de Dios (1 Cor. 4:1); en segundo plano de los ancianos en las iglesias locales (Tito 1:7); y en tercer lugar de los creyentes en general (1 Pedro 4:10).

• En Galátas 4:2, la palabra se traduce como: “tutores y curadores”, y tiene el sentido de “un siervo superior responsable de la administración de la casa, de la dirección de otros siervos, y del cuidado de los hijos menores de edad”.

Estos conceptos nos llevan a tomar conciencia de que la mayordomía es la responsabilidad que le ha sido confiada a una persona, en la que ponen en sus manos recursos que no le pertenecen los cuales tiene que manejar y administrar de una forma sabia ya que, aunque no es dueño de esos recursos, “tiene que dar cuenta de ellos como que fueran suyos”.

El principio de mayordomía es también conocido como principio de propiedad. Este principio establece que la administración que hacemos no es sólo sobre dinero y cosas materiales. La propiedad implica que todo lo que somos y lo que tenemos le pertenece a Dios.

En Lucas 19:12.27 leemos una de las parábolas en las que Jesús enseño sobre lo concerniente a los negocios y a la mayordomía en la que se señala que: Si no retribuimos a Dios con creces (es decir produciendo), las cosas que El nos ha encomendado, entonces estamos en graves problemas.

Siendo así, necesitamos tomar conciencia que:

 

1. DIOS ES EL UNICO DUEÑO Y PROPIETARIO DE TODO.

• Las Escrituras enseñan que Dios es el Creador de todo. El es fuente y origen de todas las cosas, por consiguiente El es el único Dueño y Propietario de todo. Gen. 1 y 2; Salmo 24:1-2; Apoc. 4:11 • Como Creador y Dueño de todo, El espera y desea el reconocimiento y alabanza de toda su creación, pues fueron hechos para reflejar su gloria. Salmo 148; Salmo 19:1

2. DIOS HIZO AL HOMBRE UN MAYORDOMO.

• Desde los orígenes de los cielos y la tierra, desde la misma creación del ser humano, Dios le ordenó al hombre ser administrador, mayordomo de toda la creación. El hombre recibió la autoridad de señorear sobre todo lo creado. El ser humano debía labrar y cuidar (mantenerla y hacerle producir), el huerto del Edén donde Dios lo puso. Génesis 1:26-31; 2:7-15

• Cuando Adán y Eva pecaron (Génesis 3), provocaron que el caos y el desorden penetrarán a la creación que Dios había puesto bajo su mayordomía, incluyendo toda la raza humana y sus relaciones.

• Los efectos del pecado del ser humano los podemos observar en todo nuestro alrededor en una contaminación abundante en la atmósfera y los recursos naturales los cuales los seres humanos estamos administrando mal.

• La fe en la obra de Jesucristo en la cruz y en su resurrección de entre los muertos, y el vivir bajo su señorío, le otorgan a cada ser humano la facultad de recuperar la mayordomía que Dios le puso en sus manos. 2 Cor. 5:17; Mateo 5:14-16; Lucas 16:10-12

3. TRES AREAS DE LA VIDA EN LAS QUE DAREMOS CUENTA A DIOS.

Primero: NUESTRO TIEMPO

• Las Escrituras nos animan para que aprovechemos bien el tiempo. ¿Cómo invertimos las horas en las que no estamos trabajando o estudiando? ¿Qué del tiempo que podemos invertir sanamente con nuestras familias? ¿Están los padres dando el tiempo necesario para enseñar a los hijos? Efesios 5:15-20

• Las Escrituras animan a los adolescentes y a los jóvenes para vivir esos años de forma sabia, inteligente y productiva, de tal modo que cuando lleguen a adultos y a la vejez, tengan suficientes motivos para estar contentos y satisfechos de sus vidas. Eclesiastés 12:9

• Tanto David como Moisés nos expresaron en los Salmos la conciencia que debemos tener de la fragilidad de la vida, así como su corta duración para desear vivirla con sabiduría. (Salmo 39:4-6; Salmo 90:9-12)

Segundo: NUESTRO TALENTO

• Todos los seres humanos fueron dotados con destrezas, habilidades y talentos. Como Creador del hombre Dios espera que los recursos que ha dado al hombre sean utilizados para honrarle a El y para servicio y beneficio de la humanidad. (1° Pedro 4:10)

Tercero: NUESTRO TESORO

• Ya mencionamos que el principio de mayordomía o de propiedad no nos habla sólo de los recursos económicos. Sin embargo la forma en que administramos nuestro dinero y en que los gastamos muestra cuales son nuestras prioridades y nuestra espiritualidad.

• Con mucha frecuencia se tiene la tendencia de separar lo espiritual de lo material. En las Escrituras encontramos una relación estrecha entre los principios de Dios, lo que llamamos las cosas espirituales, y lo material. Tanto que el que no sabe administrar “las riquezas injustas”, dice la Biblia, no se le puede confiar lo verdadero. Lucas 16:10-12

• Podemos considerar también como nuestro tesoro nuestra propia vida. Nuestros mismos cuerpos. Del uso que hagamos de él daremos cuenta a Dios. Hemos sido comprados con precio, y debemos aún en nuestro cuerpo glorificar a Dios.(1ª. Corintios 6:18-20; Romanos 6:19-22

CONCLUSION

• Dios es el Creador. El único Dueño y Propietario de todo, incluyendo nuestra vida. Lo que somos y lo que tenemos.

• Como hijos de Dios, si reconocemos lo anterior, entenderemos que sólo somos mayordomos, no propietarios, y daremos cuenta a Dios de todo lo que hacemos en nuestra vida, de nuestro tiempo, talento y tesoro.