Lo oímos y lo vemos por televisión, de cientos de casos de personas que han sido víctimas de robo de identidad. ¿Cómo sucede esto? Hay gente que busca en los basureros de tu casas o roban tu correspondencia, para copiar tu nombre, tu número de seguro social, cuentas de banco y tarjetas de crédito. Después falsifican papeles y se hacen pasar por ti y te vacían tu cuenta o llenan tus tarjetas de crédito y te dejan en la ruina.
Esto es un problema muy serio en los Estados Unidos y ya en todo el mundo.
Pero hoy vamos a hablar de un tipo de robo de identidad, que no escuchamos a menudo o simplemente no le ponemos atención. El robo de tu identidad espiritual.
Hay una canción muy antigua que lo pone todo en la perspectiva correcta: "Perder los bienes es mucho, perder la salud es más, perder el alma es pérdida tal, que no se recobra jamás". Tu puedes llegar a perder todas tus posesiones materiales e irte en banca rota, pero, con esfuerzo y trabajo, lo puedes recobrar de nuevo. Puedes perder tu salud y en muchos casos, la puedes recobrar. Pero. perder tu alma es una perdida tal que no la puedes recobrar por ti mismo.
Por esa razón vino Jesús a la tierra y morir para recobrar lo que se había perdido (Juan 10:10) El ladrón en esta escritura se refiere al diablo que no-solo quiere robar sino destruir y matarte.
¿Sabes la historia del águila que se crió en medio de las gallinas? Se trata de una águila que puso huevos pero, de alguna manera se cayeron del nido y solo uno sobrevivió la caída. Una gallina tomó este huevo como que era suya y lo juntó con los demás huevos y cuando reventaron, esta aguilita creció junto con los demás polluelos. Cuando estaba más grande, ella miraba a los cielos y cuando observaba las águilas volar, se decía así misma, "Yo quisiera ser como una de ellas y remontarme a lo más alto..." La verdad, es que ella era un águila, el problema es que no lo sabía.
La historia es semejante para nosotros los humanos. Creemos que somos los que somos porque eso es lo que se nos ha dicho desde que éramos niños. El diablo nos ha hecho creer que algo que no es verdad y nos ha robado nuestra verdadera identidad. La verdad es que Dios nos hizo a su imagen y semejanza (Génesis 1:26) Tu te preguntarás, ¿yo estoy hecho semejante a Dios...? La respuesta es un rotundo sí.
De los robos de identidad que mencioné antes, el problema es resuelto cuando agarran al ladrón y devuelve lo que robó, el nombre, que es lo más importante aunque no se recobre lo material.
En lo espiritual es igual. Jesús vino a tomar lo que se había perdido como dije antes. Cuando Jesús murió en la cruz y tomó nuestro lugar por los pecados, le quitó toda autoridad al diablo sobre nosotros y nos dio la forma para ser libres y recobrar nuestra verdadera identidad. ¿Qué es lo único que tienes que hacer? CREER EN EL (Juan 1:12)
¡Que emocionante! Esta es la verdad. Si crees en él y caminas como él, eres un hijo del Creador del universo, el supremo Dios.
No eres un cualquiera ni tampoco una gallina.
¿Te gustaría recobrar tu verdadera identida? Ve a la parte de arriba para tomar el primer paso
TU IDENTIDAD